Política

Se avecina una Cámara de Diputados con polarización entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio

La Cámara de Diputados renovará 130 bancas en las elecciones de este domingo, donde el Frente de Todos confía en poder volver a conducir este cuerpo parlamentario en los próximos dos años si repite los resultados de las elecciones primarias, y Juntos por el Cambio espera poder mantener un interbloque cercanos a los 110 legisladores.

De esta forma, la Cámara baja mostrará el nivel de polarización que existe entre Todos y Juntos, y quedó demostrado en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), donde entre las dos fuerzas políticas obtuvieron casi el 80 por ciento de los votos.

El kirchnerismo y sus aliados podrían sumar unas 120 bancas -cerca del quórum de 129-, y Juntos por el Cambio unos 108, lo cual refleja la marcada paridad que se mantendrá en este cuerpo legislativo, escenario que impedirá sancionar leyes electorales, penales o ligadas a la coparticipación federal, que requieren mayorías especiales, imposibles de lograr si no existe un amplio consenso político.

Esto demuestra la necesidad que tendrán las principales fuerzas políticas de construir consensos sustanciales para poder aprobar leyes claves para superar la actual difícil situación económica.

En los comicios del próximo domingo, los diferentes bloques peronistas que hoy respaldan al Frente de Todos arriesgan 68 bancas de las 118 que tienen en conjunto -aunque en la actualidad están divididos en tres bloques principales, y otros de menor cuantía-, mientras que Juntos por el Cambio pone en juego 46 de sus 107 diputaciones.

La composición del cuerpo que asumirá el 10 de diciembre implicará el retorno a Diputados del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y del gobernador radical de Mendoza, Alfredo Cornejo; la reelección de los jefes de la UCR, Mario Negri, y del PRO, Álvaro González, y la continuidad de los camporistas Máximo Kirchner y Andrés Larroque, entre otros.

En el Frente de Todos estiman que reunirán entre 120 y 122 bancas si se repiten los resultados de las PASO, y sostienen que si el binomio Alberto Fernández-Cristina Kirchner triunfa en los comicios, tendrán desde diciembre el apoyo de sus aliados del Frente Cívico santigueño y de los misioneros, que les permitiría alcanzar la mayoría en el cuerpo legislativo.

Durante la campaña ambos espacios manifestaron mayor sintonía con el Frente de Todos, y de hecho formaron parte del interbloque kirchnerista hasta el año 2015. .

Si logra ese objetivo no solo podrá alcanzar la presidencia de la Cámara de Diputados, comprometida a Sergio Massa, sino la conducción de comisiones estratégicas, entre las que se encuentran Presupuesto, Asuntos Constitucionales, Legislación General, Finanzas y Legislación Penal, que hoy están en manos de Cambiemos.

Pero no solo le interesa controlar estos cuerpos asesores, sino la comisiones de Control de los Decretos de Necesidad y Urgencia; la Revisora de Cuentas y la de los servicios de Inteligencia, y tener mayoría para poder tener los dos miembros en el Consejo de la Magistratura.

Con el ingreso de 70 diputados de acuerdo a los resultados del domingo, para reemplazar a los 68 que finalizan sus mandatos; el Frente de Todos puede armar un interbloque con aportes del Frente para la Victoria, del Frente Renovador, del PJ, Red Argentina, el Movimiento Evita, Somos, los peronismos de San Luis y Catamarca, y de un par de líberos justicialistas, bancadas que hoy actúan con identidad propia.

Exponentes del Frente para la Victoria y de Unidad Ciudadana, incluyendo a los camporistas, serían mayoría en el interbloque con unos 65 representantes; en tanto que el peronismo sumaría unos 35; el massismo unos 10 y aliados como Victoria Donda, Pino Solanas o Facundo Moyano, completarían el espacio.

El oficialista Cambiemos, que se presenta en esta elección con la coalición Juntos por el Cambio en respaldo de la fórmula Mauricio Macri-Miguel Píchetto, pone en juego 46 de los 107 bancas, ya que conserva por cuatro años los 61 lugares logrados en la excelente elección de octubre del 2017.

Desde el oficialismo sostienen que si logran revertir los resultados de las PASO podrán mantener lugares claves de poder en este cuerpo legislativo, y que si se repiten dichos números deberán hacer esfuerzos para conservar la unidad del interbloque.

Dentro de Cambiemos solo se alteraría la relación de fuerzas de sus integrantes: el PRO, que hoy tiene 55 escaños, bajaría a 45 y quedaría en igualdad de fuerzas con el radicalismo, que pasaría de 39 a 45, aunque éste último sumaría a tres aliados para imponerse al macrismo.

La Coalición Cívica pasaría de 10 a 14 escaños, mientras que recuperaría presencia el Frente Cívico de Córdoba, con el ingreso de su líder, Luis Juez.

Un tercer sector, dentro del escenario general, lo integran los siete diputados que en esta elección se referencian en la candidatura presidencial de Roberto Lavagna, y que incluye a ex massistas como Graciela Camaño y Marco Lavagna, socialistas santafesinos y peronistas, como Eduardo Bucca y Pablo Kosiner.

La Izquierda, en tanto, que quedaría desde diciembre con dos diputados, completa el esquema parlamentario de una cámara que a priori aparece como menos atomizada que en los últimos años.

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