Paredes Urquiza no quiere ser otro gamelero de Martínez y se arriesga a dividir el voto opositor por la gobernación

Alberto Paredes Urquiza se lanzó como candidato a gobernador por el peronismo macrista, que representa el senador nacional Miguel Ángel Pichetto, avalado por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Paredes Urquiza es intendente de la Capital, provincial bastión electoral de la provincia, pero es desconocido en el electorado del interior, donde los jefes comunales y los diputados son los que definen los comicios.

El anuncio como candidato a gobernador del titular del Palacio Municipal capitalino, sin concretarse hasta ahora en los hechos, provoca la división del voto que no avala al gobernador Sergio Casas, hoy precandidato a diputado nacional, y hasta al diputado nacional Luis Beder Herrera en la Capital.

Según el último sondeo bederista, el intendente cuenta con casi 40% de intención de voto para su reelección, pero solo un 8% como candidato a gobernador, de los cuales ese porcentaje se diluye en toda la provincia por el desconocimiento de la sociedad y la falta de estructura para afrontar la lucha por el poder provincial.

Julio Martínez, senador nacional radical, y el candidato a gobernador del presidente Mauricio Macri, según el legislador nacional Julio Sahad, tiene un piso electoral uniforme en la Capital y en el interior por la presencia del radicalismo, siendo un referente opositor desde 1999.

Paredes Urquiza trata con su candidatura romper el juego de Martínez que cada dos años se beneficia con los votos de los peronistas peleados del justicialismo oficialista. 

Ya fueron gameleros del radical el actual embajador argentino en Perú, Jorge Yoma, peleado de Beder Herrera y el ex gobernador Ángel Maza, y del diputado provincial Ricardo Quintela, alejado del gobierno provincial.

La decisión además de Paredes Urquiza trae a la memoria la tercera vía que se conformó cuando el peronismo estaba más complicado electoralmente. Quintela y el actual ministro de Producción, Fernando Rejal, ocuparon ese lugar cuando fueron en dos oportunidades candidatos a gobernador y vice.

Lo más arriesgado del intendente es que no tiene sucesor y desnuda su poder territorial, al dejarlo para que lo tome el peronista oficialista que lidera Casas.

Paredes Urquiza llegó al mes de julio en esta situación, ya que siempre jugó por la avenida del medio y creyó que el bendecido del presidente sería él sin considerar que Martínez fue ministro de Defensa y cuenta con el apoyo del radicalismo nacional, que le da oxígeno de gobernabilidad al macrismo.