La otra mirada en Chepes: Los muertos que vos matáis gozan de buena salud

Tras que la partida del ministro de Hacienda Ricardo Guerra del gobierno de Sergio Casas, Luis Beder Herrera se recluyó entre los suyos, que le permitió observar desde otra óptima el panorama política nacional y provincial.

Guerra se fue en los meses que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner comenzó a surgir en todos los sondeos de opinión como la principal referente opositora al presidente Mauricio Macri y el ex gobernador se valió de ello para reaparecer como un cristinista puro en La Rioja.

Beder Herrera empezó a hablar por los medios de comunicación sobre lo que la mayoría de la sociedad quería escuchar: incremento salarial, rechazo a los planes de ajustes reflejados en la desocupación y recesión, y lo más importante (ya que está en los trabajos sociológicos de Alberto Fernández): dejar un mensaje de esperanza más allá del 10 de diciembre, fecha límite del primer gobierno macrista.

El actual diputado nacional llegó a la política con el regreso a la democracia y construyó su poder, luego de haber sido un eslabón de la estructura del ex senador Eduardo Menem. Es la historia viva del peronismo riojano, ya que está desde 1983, y es una persona que pasa del odio al amor en los sondeos de opinión en La Rioja.

Luego de la caída del ex gobernador Ángel Maza, Beder Herrera era el dirigente con más rechazo en la sociedad riojana, luego ganó y en su segundo mandato logró casi el 67% de los votos, siendo una de las mayores participaciones electorales en la provincia.

Es un sociólogo sin diploma, mientras que es abogado, porque conoce al dedillo el sentir de los riojanos de la Capital como del interior.

El grupo de Casas lo había jubilado de la política, al utilizar frases despectivas contra su persona, como así también la oposición, representante macrista. Sin embargo, rearmó su entorno con jóvenes que deberían ser la renovación en los próximos años.

Hoy la Argentina como La Rioja está en una preocupante crisis económica y social y por ello, la preponderancia de políticos con antecedentes de gestión se presentan como oferta electoral, como es el caso de Cristina o el propio Alberto, que casi todos saben quiénes son. Hasta el propio Macri.

Con la estampita de los Fernández, Beder Herrera salió por los barrios y los pueblos a pregonar por el voto del pasado, como el mismo lo reconoció en su discurso de Chepes, en contrapartida al accionar mediático macrista.

Y empezó a enviar mensajes por las asignaciones universales por hijos, las jubilaciones de amas de casa y golpeó en el corazón de las familias (que lo saben quienes lo sufren): la construcción de viviendas, que ha sido borrado por el actual gobierno nacional.

Sin viejos conocidos, salvo excepciones, Beder Herrera se actualizó para comunicar su propuesta como candidato a gobernador y lo llevó a las redes sociales, un mundo desconocido para dialogar directamente con el electorado.

Mantiene un porcentaje de imagen negativa importante, pero la sociedad lo identifica como el piloto de tormentas en épocas de crisis, ya que no dudaría en emitir bonos para cambiar los alicaídos bolsillos de los riojanos o lanzar un mega plan de obras públicas para reactivar a la provincia (lo dicen hasta los constructores).

En Chepes encabezó un acto, como ya lo había realizado en la Capital y Chilecito, donde aseguró que “siento el compromiso de ustedes. Eso me llena el alma y los recibo con el corazón abierto. Eso me fortalece y me dice que no tengo que aflojar. Acá no se rinde nadie”.

“Hay dos proyectos en pugna. El de Macri con Pichetto, de exclusión. Y el de Alberto y Cristina, de inclusión”, dijo mientras repasaba la historia reciente del peronismo y la traición de los dirigentes, como Pichetto. 

Recordó a Néstor Kirchner y la férrea defensa del desaparecido ex presidente, de la soberanía e independencia argentina, económica y política. Del mismo modo recordó el pago de la deuda externa, y la construcción del futuro, con verdaderas políticas de inclusión social y adquisición de derechos. 

“Macri endeudó a todos los argentinos en organismos privados y multinacionales, además del FMI. Nuestros hijos y nietos son los que pagarán esa deuda. Debemos revertir esa situación y la única forma es retornar al justicialismo”, manifestó notablemente emocionado. 

Avanzó en su discurso puntualizando que “es necesario organizarse y lograr la unidad. Debemos apoyar a la juventud. Ellos son el futuro. Vamos a ir con los dirigentes o con la cabeza de los dirigentes”.

En el plano político, Beder Herrera solicitó celeridad en las definiciones de candidatos y fechas de elecciones. “Mientras no tengamos la fecha no sabemos a ciencia cierta la elección. Estamos lerdos. Ya todos (varias provincias) tuvieron su elección. La esperanza viene marchando, pero estamos quedando afuera. Son (ellos) responsables de la posible pérdida de la elección”.

“No me bajo”, aseguró ante la ovación de la militancia. “Lo digo con respeto y humildad. Sin agravios, pero les recuerdo, no los necesito. Necesitamos que la gente nos acompañe en nuestro proyecto político que les de dignidad. La gente nos fortalece y nos lo dice”.

Dirigió también un fuerte mensaje a las autoridades. “Definan el candidato y la forma de elección. Es necesario definirse y nos jugamos todo”.

Por lo narrado, la frase que algunos atribuyen a Zorrilla, otros a Lope de Vega y otros a autores desconocidos, los muertos que vos matáis gozan de buena salud, podrían reflejar la situación política actual de Beder Herrera con una oposición macrista que solo vive en la Capital (desconocida en el interior) y con un gobierno provincial, cuya desesperación de sus socios (ex bederistas) puede expulsarlos del cuarto oscuro.