Una muestra de fotografías que repone la barbarie del atentado a la AMIA, 25 años después

“Veinticinco”, una exposición que recuerda los 25 años del atentado a la AMIA, a través de imágenes tomadas por el reportero gráfico Julio Menajovksy la mañana del 18 de julio de 1994 en diálogo con retratos del presente, será inaugurada el 27 de junio en el Consulado Argentino en Nueva York y en noviembre en París, se anunció hoy en conferencia de prensa en el Centro Cultural Kirchner, donde también llegará la muestra en agosto.

El anuncio de la muestra, que internacionaliza el reclamo de justicia por el atentado en el que un coche bomba voló la sede de Pasteur al 600 de la Asociación Mutual Israelita Argentina, contó con la presencia de Menajovsky, el curador Elio Kapszuk; el presidente de AMIA, Ariel Eichbaum; el director de Asuntos Culturales de Cancillería, Sergio Baur y el titular de Sistema de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi.

Como testimonio y memoria del ataque terrorista pero también como homenaje a las 85 víctimas, los 300 heridos y sus sobrevivientes, la muestra hilvana dos tiempos: pasado y presente. El recuerdo es el punto de partida, a través de una impactante selección de imágenes que documentan lo que pasó ese 18 de julio de 1994.

Y el presente dialoga con un conjunto de retratos -a diferencia de las instantáneas del 94, son retratos captados en estudio, inmaculados- que cuentan historias de personas cuyas vidas se cruzaron con el atentado, como el encuentro entre Rosa Barreiros, una madre que perdió a su hijo de cinco años mientras se dirigía al Hospital de Clínicas, con Paula Cernadas, una niña de la misma edad que vivía frente a la AMIA y sobrevivió.

Ese lunes 18 de julio por la mañana, el fotoperiodista Julio Menajovsky se encontraba a unas cuadras de Pasteur 633 haciendo un trabajo cuando escuchó un estruendo, que lo llevó a caminar hacia allí hasta darse cuenta que lo que había explotado no era una estación de servicio, como pensaba, sino la AMIA. Fue de los primeros en llegar y sus imágenes se convirtieron en un registro documental ineludible.

“Esas fotografías me acompañaron toda la vida -contó Menajovsky durante la conferencia-. Pensaba qué hacer con ellas, más allá de darlas cada vez que me las pidieran, entendía que esas fotografías no me pertenecían en el fondo”, porque “no son imprescindibles. Si tienen sentido es porque hay centenares de víctimas vivas y una herida profunda en el corazón de nuestra sociedad que no ha sido saldada”.

“Pero eso no impidió que yo me sintiera atragantado con esas imágenes”, agregó el fotógrafo, quien explicó que la propuesta de la exposición significó “una posibilidad” frente a esa sensación. “Quizá podamos hacer algo para que estas fotografías sirvan como antídoto al olvido y pongan fin a 25 años de impunidad” porque “los escombros se van a ir el día que haya justicia”.

En palabras del curador de “Veinticinco”, Elio Kapszuk, la exposición es una “acción para recordar, y recordar es ir al pasado y traerlo al presente”. Es en este sentido, el también director del Espacio de Arte de la mutual judía, que “la idea de la AMIA era poder contar que la recordación en tiempos de impunidad solo se hace con justicia”.

Con el objetivo de difundir la falta de esclarecimiento de lo ocurrido, “Veinticinco”, un título contundente para un aniversario significativo, recalará en tres lugares del mundo: el 27 de junio en el Consulado Argentino en Nueva York, en agosto en el Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151) y en noviembre en la Embajada Argentina en París, en una acción dirigida a “internacionalizar el reclamo”, dijo Ariel Eichbaum, presidente de la AMIA.

Es que para el responsable de la Asociación Mutual Israelita Argentina, la muestra funciona como “testimonio” y mantiene “la vigencia”, al tiempo que se consolida como un acción internacional y local para el reclamo “por la justicia con mayúscula”, necesaria para “llorar a los muertos sabiendo que los responsables están apresados cumpliendo su condena”.

Por su parte, el titular del Sistema de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, sostuvo que “el arte no tiene por qué tener todas las veces un sentido, se crea por crear, pero cuando el arte se une con un sentido como este, se resignifica a un lugar de una potencia conmovedora invencible”.

“Pienso en estas imágenes como dos tiempos que transcurren, el tiempo fijo de 1994 con el tiempo de la vida que transcurre, esa aparente contradicción que se retroalimenta entre el tiempo que pasa y la identidad que perdura, como dice Borges. Y perdura mucho más en la impunidad. Cuando al dolor se le suma la impunidad, el arte se vuelve denuncia, es un arte contra la impunidad”, señaló el funcionario.