El acusado por “pornovenganza” en La Rioja: “En la calle me gritan asesino y violador, y no hice nada”

pioli.webp Imagen WEBP 1366 × 765 pixels Escala 95

Patricio Pioli tiene 36 años y es tatuador. También será el primer acusado por viralizar fotos y videos íntimos de su expareja en ir a juicio en la provincia de La Rioja. A pesar de las acusaciones, sostiene que es inocente, que le robaron el celular y que él es tan víctima como Paula Sánchez Frega, la mujer que lo denunció. “Me estoy comiendo el garrón de mi vida”, afirmó.

Los dos se conocieron en 2016, cuando Paula fue a tatuarse a su local. Ya en ese momento, recuerda Pioli, “ella no estaba en sus cabales, había tomado ansiolíticos y se terminó desmayando”. Había ido para hacerse un tatuaje chico en la muñeca y terminó haciéndose 28, todos ese mismo día. Cuando recuperó la consciencia, se ofreció a acompañarla para que no caminara sola por la calle en ese estado. Ella aceptó y así empezó el vínculo entre ellos.

“Nuestra relación nunca fue sana, siempre predominaron las discusiones por ridiculeces y los celos enfermizos de ella”, contó Poli a Clarín. El vínculo que los había unido se desgastó demasiado rápido y unos meses después se separaron. Tras la ruptura, se “filtraron” los videos sexuales que habían grabado cuando todavía eran pareja y Sánchez Frega no dudó en hacerlo responsable.

“Me robaron mi celular en el local y alguien se está haciendo un picnic con todo esto. Mi teléfono no tenía clave porque ella me había exigido que no, para no dudar de mí. Por eso pudieron acceder al material que tenía. Por otra parte, yo soy tan víctima como ella, ¿o vos te creés que me gusta que me vean en pelotas en situaciones de intimidad? Es humillante”, sostuvo.

Pero todo se hizo público y Poli terminó terminó durante seis días detenido en una comisaría. “Fue una experiencia de mierda, muy traumática”, manifestó. Una experiencia que lo siguió también a la calle. “Me gritan asesino, violador, soy un ogro. Y no hice nada”, se lamentó.

Pioli está acusado por “coacción” y “lesiones leves calificadas”. La causa se encuentra en el Juzgado Nº3, que debe decidir la fecha del juicio oral. El tatuador sostiene que lo único que desea es que “todo termine rápido” y dice que, a pesar de todo, no tendría problemas en juntarse ella. “La abrazaría y le diría que me da mucho dolor y pena todo esto. ‘¿Hasta dónde hemos llegado?¿Qué pasó con nosotros?'”.