El riojano Juan Arabel muestra una paleta sonora nacida en la defensa de Famatina

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El guitarrista, compositor y cantante riojano Juan Arabel estrenará el viernes en Buenos Aires su segundo disco “Un ínfimo hilo de luz” donde propone un audaz cruce en cuyos extremos se ubican la chaya y el jazz para narrar lo que presentó como “mi mirada como artista a partir de la movilización social contra la megaminería contaminante”.

Durante una entrevista con Télam, Arabel atribuyó la apuesta estética plasmada en el disco “a un proceso grande de reflexión sobre el rol de artista dentro de una sociedad aparentemente sumisa que se levantó”.

“La movilización contra la megaminería contaminante y el levantamiento del pueblo de Famatina y del pueblo de La Rioja en apoyo al Famatina implicó un acontecimiento que generó mucha efervescencia social y eso me repercutió”, insistió el músico.

La actitud honesta y consecuente de Arabel porta, en este caso, el plus de no haberse plasmado en un testimonio que en su buena voluntad se tornara urgente y obvio, sino que entrega un documento inspirado e inspirador que se atreve a tomar no pocos riesgos.

“Como artista sentí que tenía que hablar acerca de lo que estaba pasando y ahí empezó a gestarse este disco donde hay un mensaje de esperanza para la lucha de los pueblos por defender territorios amenazados y también un quiebre desde otras sonoridades, desde otra estética sonora”, describió el vocalista nacido en la capital riojana y radicado en Córdoba.

“Un ínfimo hilo de luz” tendrá su bautismo porteño el viernes desde las 21 en Caras y Caretas (Venezuela 330) donde se presentará junto a sus compañeros Federico Lucero (guitarrista y co-autor de algunas de las canciones del disco), Luciano Maro (contrabajo) y Amaro Ferraris (batería).

Pero, además, la actuación sumará las presencias de otros riojanos como el legendario Ramón Navarro, la cantante Bruja Salguero y el trovador Josho González y también la del guitarrista bonaerense Néstor Basurto.

Télam: ¿La movilización en torno al Famatina fue un despertador y un nuevo horizonte para su música?
Juan Arabel: Siempre fui un tipo interesado pero no lo había plasmado en mi música, por eso digo que generó un quiebre. No hablaba casi de las cosas que sucedían en La Rioja, pero a partir de ese momento me dije “soy un músico de un lugar en el que suceden cosas” y me puse a ver qué quería decir con respecto a eso y hubieron preguntas que empezaron a aparecer entonces.

T: ¿Hubo una búsqueda por abordar la temática sin caer en lugares comunes?
JA: Tiene que ver con el rol que cada uno quiere asumir. Hay otros artistas que son más concretos pero yo prefiero elevarlo y abordarlo desde la belleza del fenómeno artístico en sí. De todos modos yo siento que soy directo en lo que digo y cuando presentamos este disco en Chilecito fue una cosa impresionante porque la gente recibía el mensaje de una forma muy fuerte.

T: ¿Cuál es la actualidad de esa lucha en torno al Famatina?
JA: La lucha sigue siendo durísima porque hay un montón de movidas para explorar el Famatina y reservas naturales como Laguna Brava, pero nosotros seguimos luchando y defendiendo un patrimonio paisajístico que no tiene precio.

T: En términos musicales propone un discurso cuya mayor apertura pasa por vincular el jazz con la chaya…
JA: Estuve leyendo e investigando sobre el fenómeno del sincretismo y vi, sobre todo, que el jazz y la chaya son dos géneros viscerales y nacidas en urbes, pero propone esa mezcla no fu buscado sino que se trató de algo espontáneo para abordar una tensión que es linda.

T: ¿El sincretismo también es un riesgo?
JA:Un mundo sincrético es aquel donde estás cerca de todas las músicas, pero hay que partir desde un lugar, desde una raíz, saber de dónde venís y dónde estás parado pero tratando de absorber lo que sucede afuera.

T: ¿Cómo se escucha la propuesta en ámbitos más tradicionales de La Rioja?
JA: Quizás en La Rioja hay gente que no se siente identificada con el sonido de ”Un ínfimo hilo de luz” pero sí respeta el trabajo realizado porque sabe quién está haciendo las cosas. No soy alguien que llega de afuera a romper las cosas.

T: ¿Mamó esas tradiciones en el seno familiar?
JA: No vengo de familia profesional pero todos son bailarines de folclore y mi viejo es guitarrero de toda la vida. Ahora recuerdo que en alguno de los viajes a Ulape, un pueblo al sur de La Rioja de donde era mi papá, nos ponía música y nos contaba sobre qué significaban las letras de Pica Juárez o de Ica Novo y se me generaba un mundo que fue una semillita que no paró de crecer.

T: ¿Se siente parte de una corriente musical que, justamente, trabaja por interpelar esa herencia y releerla?
JA: Me siento parte de una escena riojana y eso genera una responsabilidad tremenda al ser consciente del sonido y de la filosofía musical que se va a presentir consecuentemente de acá a unos años. Estamos en un nuevo brillo musical del que uno se siente parte y responsable de lo que vaya a venir.



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