Carta del Papa Francisco a un cura de La Rioja: “Hago vida normal”

El papa Francisco envió una breve carta al sacerdote Enrique “Quique” Martínez. “Estoy a la vista de la gente y hago vida normal: misa pública a la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado ” le comentó Francisco a Martínez quien le había escrito el pasado miércoles 1° de mayo. NOTA EN DIARIO ABC

El Papa Francisco saludó a su amigo el Padre Quique Martínez

Francisco dice que no vivir en el apartamento del Papa «me hace bien y evita que quede aislado» - ABC.es

El papa Francisco envió una breve carta al sacerdote Enrique “Quique” Martínez, en la que muestra su preocupación por hacer una “vida normal” y mantener su contacto con la gente.

“Estoy a la vista de la gente y hago vida normal: misa pública a la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado ” le comentó Francisco a Martínez quien le había escrito el pasado miércoles 1° de mayo.

El padre Quique, quien acompañó la pastoral del obispo asesinado Enrique Angelelli, comentó por radio La Red La Rioja que el domingo llegó a la casa de retiros Tinkunaco de esta capital, ubicada al lado de su parroquia, y allí había un sobre a su nombre, pero sin remitente.

“Eso me llamó la atención y la abrí de inmediato, dándome la grata sorpresa de que era la respuesta del Papa, a quien conocimos hace mucho. Yo le había escrito para comentarle sobre las fiestas patronales del barrio”, contó. Como eso ocurrió justo antes del inicio de la misa, el cura decidió leer la misiva papal al final la celebración, lo que “alegró mucho a la comunidad, tanto que los feligreses aplaudieron cuando terminé de leerla”.

La carta que tanto asombro genero en el sacerdote dice textualmente: “Querido Quique: Hoy recibí la carta del pasado 1° de mayo. Me trajo mucha alegría, La descripción de la Fiesta Patronal me trajo aire fresco. Yo estoy bien y no he perdido la paz frente a un hecho totalmente sorpresivo, y esto lo considero un don de Dios.

Procuro tener el mismo modo de ser y de actuar que tenía en Bs As, porque, si a mi edad cambio, seguro que hago el ridículo. No quise ir al Palacio Apostólico a vivir, voy sólo a trabajar y a las audiencias. Me quedé a vivir en la Casa Santa Marta, que es una casa (donde nos alojábamos durante el Cónclave) de huéspedes para obispos, curas y laicos. Estoy a la vista de la gente y hago la vida normal: misa pública a la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado. Quique, saludos a tus feligreses. Te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí. Saludos a Carlos y Miguel. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Fraternalmente, Francisco. Vaticano, 15 de mayo 2013”.